viernes, 15 de julio de 2011

Un autobús, dos rutas


Por Marisabel González Ocanto
La diferencia de bandos, en el país, se demuestra en algo tan simple como el control del transporte público, evitando –o no- un sinfín de infracciones por parte de los transportistas, y agilizando –o no- el tráfico con fiscales aptos y con carácter. Hay un autobús, mejor conocido como “camionetica”, que se pasea por los municipios Chacao y Baruta un día, y por los municipios Chacao y Libertador al otro día.
El letrero es amarillo, con las letras rojas y especifica: “Casalta 3-Carmelitas, Chacaíto-Sta. Paula y Av. Sucre-Av. Andrés Bello”. Si la ruta es en los municipios Chacao y Baruta, las camioneticas recogen y dejan a sus pasajeros solo en las paradas, cierran la puerta para evitar el ingreso de personas en lugares que no estén asignados para ello, respetan su canal, los semáforos y todo parece indicar que hay un progreso y un orden para evitar el caos.
El cambio está, al día siguiente, en la otra ruta, aunque es el mismo conductor. La camionetica llega vacía a una parada en Chacaíto, donde los primeros en la cola pueden evitar el viaje de pie. Una emisora “rumbera” pone la música de ambiente -gracias a Dios, no es vallenato. Empieza el viaje y por la hora no hay mucho tráfico. Mientras no se sale del municipio Chacao, las paradas son en los sitios destinados para ello. Los fiscales están atentos.

La camionetica pasa la prueba en Chacao, cruza la frontera y entra a tierra de nadie: el municipio Libertador. Alguien grita “en la parada, por favor”; pero, la parada es en mitad de la calle. Irónicamente, donde se recogen menos pasajeros es en las paradas. Ellos saben que pueden montarse en cualquier lado, ningún ente los reprochará. El tráfico fluye lento en la avenida Andrés Bello, pero el verdadero caos está al entrar en la Candelaria.
Se puede perder más de un día intentando adivinar cuantas rutas convergen en esa zona. Si de Chacaíto a la Av. Andrés Bello fueron 15 minutos –por no ser hora pico-, solo en la Candelaria fue media hora. Evitando la cola, el conductor va del canal derecho al izquierdo; pero, otro pasajero grita “en la pasarela”, así que vuelve a lanzarse al canal derecho. Los fiscales brillan por su ausencia, así que nadie vela por el orden. Si no se está lejos del destino, es preferible bajarse y caminar. Caos, calor y tráfico no son buena combinación.




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