Familiares de los presos afectados por la crisis penitenciaria
La crisis por la cual atraviesa el sistema penitenciario venezolano no solo afecta a los reclusos de los recintos, sino también a sus familiares, y esto es algo que al parecer nadie ha terminado de entender. En el caso particular del retén de La Planta, en los días de visitas los familiares también deben soportar los abusos y agresiones por parte de la Guardia Nacional (GN), además del fuerte sol y el mal olor de la calle donde deben esperar horas para poder entrar y ver a sus familiares.
Siento admiración por esas mujeres de familia que cada domingo, desde muy tempranas horas, están dispuestas a soportar el calor y el mal olor de la basura a las afueras de La Planta, mientras cargan pesadas bolsas de víveres para sus familiares; y que además son capaces de tolerar los abusos por parte de la GN al momento de ser revisadas para poder ingresar al recinto, todo por el deseo de compartir un instante con sus seres queridos.
El domingo pasado estuve conversando con varias de estas mujeres. Me comentaban el profundo miedo con el que viven cada día debido a la ineficiencia de la GN al momento vigilar lo que sucede dentro de las celdas. También comentaron que un régimen de revisión tan estricto a los familiares resulta absurdo, puesto que son los mismos guardias nacionales quienes le proporcionan las armas a los reos. Pero hay que recordar que estamos en Venezuela, donde todo es al revés.
Si mi memoria no me falla, el Estado, en el 2006, habría lanzado un plan de mil millones de dólares para humanizar las cárceles, ahora me pregunto, ¿dónde están esos mil millones?; ¿por qué los familiares deben vivir preguntándose cada día si su familiar recluido está vivo o al menos sano? Ningún ser humano que esté privado o no de libertad debe vivir en este estado de incertidumbre y bajo las condiciones tan inhumanas en las que se encuentran las cárceles venezolanas.
Crónica realizada por: Vanessa Issele.


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