Restos históricos y turísticos de Vargas
Hace unos pocos días, por primera vez me pregunté ¿Por qué aquí no hay nada que hacer más que ir a la playa? Tratando de encontrar mi respuesta, de pronto recordé que ya han pasado once años de la tragedia ocurrida en Vargas en 1999, desde entonces, la mayor parte de la arquitectura histórica y turística del Estado se encuentra aun destruida, invadida o en total abandono.
Finalmente dispuse a visitar algunos de esos lugares que todavía recuerdo de cuando era niña; en ese tiempo estaban en funcionamiento, cuidados y brindaban entretenimiento tanto a los habitantes del lugar como a los turistas.
Comencé el recorrido por lo que algún día fue el Museo Armando Reverón, ubicado en Macuto, sitio donde para ese entonces quedaba parte del Castillete construido por el famoso pintor de la luz; donde ya no queda nada más que una pared rodeada de escombros y ranchitos.
Seguí hasta el antiguo Hotel Miramar, ubicado también en Macuto, el cual fue considerado como el primer hotel de playa del litoral. En sus años de gloria alojó a innumerables celebridades, entre ellos el cantante Carlos Gardel. Hoy en día, podría ser fácilmente confundido con un bosque, pues la naturaleza de apodero de la mayor parte de la obra arquitectónica diseñada por Alejandro Chataing, inaugurada en 1928 y declarada Monumento Histórico Nacional en 1994.
Por último, llegué a la Plaza Andrés Mata, mejor conocida como Plaza Las Palomas por poseer varios palomares, esta ubicada en la urbanización La Guzmania. Este es uno de los pocos lugares que trató de ser recuperado luego del deslave, sin embargo, volvió a caer en el descuido luego de su reconstrucción y por lo tanto algunas palomas quedaron nuevamente damnificadas.
Es corto el espacio como para nombrar la cantidad de monumentos que podrían devolver su esplendor turístico e histórico al Estado: Los Caracas, el casco colonial de La Guaira, el Mausoleo Knoche y el fortín El Vigía son algunos, que también continúan esperando impacientes su recuperación.
Crónica realizada por: Gabriela De Atouguia
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