Salgo de clases de la universidad, son las ocho de la noche y debo tomar el camino para regresar a casa. Me dirijo a la estación del metro de Antímano y emprendo el viaje. El conductor del tren anuncia la última estación, Zona Rental, y camino hacia Plaza Venezuela, es allí en donde encontraré los buses que me llevarán a mi hogar. Al salir del subterráneo, enseguida llamé a mi amigo Baldomero para encontrarnos y hacer nuestra respectiva cola del bus.
Las opciones para la comunidad sanantoñera son los autobuses que van directo a San Antonio o La Rosaleda. También existen los autobuses “Yuruani” que tienen destino final Los Teques. Y por último, unas camionetas por puesto particulares de marca Encava. Los “Yuruani” y los por puesto permiten todo tipo de personas sin la menor revisión. Las dos primeras menciones, por el contrario, aplican un sistema de seguridad; con una cámara capturan el rostro de los pasajeros, el conductor y la identificación del autobús.
| Plaza Venezuela |
Mi amigo y yo tuvimos la necesidad de pagar por el servicio por puesto particular. El bus arrancó y empezó a subir la Panamericana. En el momento en que pasamos los barrios ubicados en los primeros kilómetros de la carretera, cuatro hombres, armados con pistolas nueve milímetros, gritaron: “Esto es un asalto”. Los malandros robaron carteras, dinero, documentos, celulares y no pudieron faltar los famosos BlackBerry.
Los individuos actuaron de forma violenta, claramente el cannabis acentuó la acción. Los pasajeros que se negaron a entregar sus cosas, recibieron cachazos en la cabeza. El conductor contó con suerte, solo los tipos pidieron la parada: “Abre esa mierda… abre la puerta… que te pares dije, coño…” y se bajaron corriendo y desaparecieron en la lejanía.
Crónica
Crónica
Por: Ida Febres
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