Marisabel González Ocanto
Las jardinerías de la Biblioteca Nacional en un momento dejaron de serlo, y pasaron a albergar a los indigentes y drogadictos de la zona. Ellos duermen, dejan su basura y se inyectan o fuman las drogas que hayan encontrado, a cualquier hora del día, y sin prestarle la menor atención a los transeúntes que pasan por allí.
Llegaba el bicentenario de la Independencia de Venezuela y una de las propuestas del Gobierno Nacional fue la recuperación de espacios en la capital venezolana. Parques, plazas, teatros, bulevares y hasta el rayado de las autopistas fueron renovados para que Caracas recibiera el 5 de julio con nueva imagen.
El lunes 4 de julio, declarado día no laboral, los jardines de la Biblioteca Nacional recibieron su parte. Como a las 9 de la mañana, un grupo, con camisas color crema y estampadas con el logo de socialismo, llegó con palas, rastrillos, tierra y muchas plantas. Sin embargo, el trabajo empezó fue recogiendo toda la basura y desechos acumulados en los últimos días, y dejados allí por los indigentes.
Un poco antes del mediodía, efectivos de la Guardia Nacional ayudaron a despejar el área, desalojando a todos los indigentes que dormían y no tenían intenciones de abandonar el lugar. Cuando el espacio estuvo libre, empezaron los trabajos de remover tierra vieja y sacar plantas dañadas por tantos perros que pasan, las pisan y hacen sus necesidades sobre ellas.
La lluvia empezó a caer después de las 2 de la tarde, pero esto no impidió que los trabajadores siguieran con su labor. Varias mujeres, bajo la lluvia y arrodilladas sobre la superficie húmeda, removían la tierra y cavaban huecos para sembrar las palmas y crotos que le darían otro aspecto a las afueras de la Biblioteca Nacional.
Al final de la tarde, la labor de los jardineros se daba por terminada. El cambio era evidente: de unos jardines con plantas secas y dañadas, pasó a ser un espacio con una variedad de plantas nuevas, cuidadas; y, hasta adornado con piedritas blancas que forman estrellas y círculos, en una especie de caminería. Sin embargo, el 6 de julio, lo indigentes volvieron.

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